Cuando yo estaba más joven, el simbolismo que se me venía a la mente cuando pensaba en la vejez, era el de una persona con la ropa oscura, el pelo blanco, que caminaba despacio hacia una iglesia.

No estoy en contra ni del pelo blanco ni de la ropa oscura, y si a alguien le gustan las iglesias, bien por él. O ella.

Me refiero aquí al símbolo. Yo no quiero tener el pelo blanco. Me gusta la ropa oscura, pero combinándola con accesorios alegres. Camino despacio algunas veces, pero puedo caminar más rápido y me encanta correr.

Tengo 63 años y siento que ser vieja no está todavía en mi mente. Mi mente se ocupa todavía de proyectos de trabajo por hacer, de metas por alcanzar y mis sueños están llenos de ilusiones del porvenir.

El otro día, hablando con mis hermanas, les explicaba eso. Que no estoy intentando verme más joven, sino que quiero verme bonita.

Vestirme bien, oler rico, tener ilusiones, conocer gente, trabajar en lo que me gusta, estudiar el otro año una carrera nueva. Esa es mi agenda. Qué tiene de malo? Nada!

Vivir es hermoso cuando uno tiene cosas hermosas en qué pensar y qué sentir.

Sin embargo a veces uno tiene que navegar por espacios en donde reinan tradiciones, costumbres, mitos que quieren manipularte.

Y yo me niego a eso. Pienso que envejecer es un asunto personal que tiene como base tu propia personalidad, lo que haces con tu vida, lo que te falta por hacer.

Y ustedes? Qué piensan?