Credo personal

“En el Génesis, Psiquis, el Alma humana se llama Aisha, otro nombre de Eva. Su patria es Shamaim, el cielo. Ella vive allí dichosa en el éter divino, pero sin conocimiento de sí misma. Ella goza del cielo sin comprenderlo. Pues para comprenderlo, es preciso haberlo olvidado y recordarlo de nuevo; para amarlo, es preciso haberlo perdido y reconquistado. Ella sólo aprenderá por el sufrimiento y no comprenderá más que por la caída.”

(Hermes y Moisés)

 

El sol se oculta tras las montañas dejando un poco de su fuego a las nubes indecisas y mutantes: incendio de magenta… naranja encendido… amarillo dorado… diferentes tonalidades violáceas… Pero pronto, las tinieblas lo absorberán todo. En apariencia, porque en el negro firmamento, una a una, ya se adivinan las siluetas de las estrellas.

También se hizo de noche en mi corazón.

La noche trae el silencio y la quietud. La quietud rompe el falso equilibrio. La noche en este momento es negra, espesa y densa. Mi corazón está lleno de noche, de negruras espesas y asfixiantes. No sé cuántas veces ha estado en esta pausa sombría; pero cuando el sol calienta mi cuerpo aterido, una débil chispa se mueve en mi corazón.

Y me reclama.

Si en ese momento, dentro de mi vacío, hago del silencio mi cómplice y viajo al interior de mí misma, la débil chispa se convierte en un punto de luz que crece y crece y me llena y se expande fuera de mí. La sensación de su tibieza se vuelve susurro, un canto sin voz que estremece: “Déjame vivir en libertad. No ahogues tu esencia. Yo soy tu única realidad”.

Comprendo que todo eso es cierto.

Y es que uno sabe siempre que cuando es de noche y está oscuro, se tropieza, no se distinguen las formas y sucede que a veces el miedo invade. En la noche, en la soledad de mi cuarto, puedo hacer 2 cosas: o enciendo mi lámpara, o abro la ventana.

Descubro que al firmamento lo iluminan las estrellas y que el sol sale todos los días.

Como arriba es abajo. Como afuera es adentro. Y no hay nada grande ni pequeño, o más bien todo es grande y pequeño…

Y así, caminando en lo negativo, llegué al momento en que un grado de un polo se fundía con el grado del otro.

Hoy comprendo la vida como una anciana, pero la vivo como una niña.

Amé y odié hasta la máxima expresión.

Conozco la sensación de ser amada hasta la última consecuencia y he comprobado lo que es vivir sin amor.

Despilfarré el dinero cuando viví como rica y pasé hambre cuando viví como pobre.

He sido muy gorda y muy flaca.

Perdí la razón y la encontré de nuevo.

Después de tanta situación límite, camino lento pero segura hacia ese estado sin tiempo que existe entre el espíritu y la materia.

Ahora estoy en mi centro.

Y creo…

Creo en una energía poderosa que todo lo puede y todo lo transforma.

Creo en Dios que es Uno, es Todo y es el Vacío.

Creo en todas las religiones y en la porción de verdad que cada una tiene.

Creo que soy la creación mental de Dios, que vivo dentro de Él y Él vive dentro de mí.

Creo en las creaciones de mi mente.

Creo que soy la dueña de mi destino.

Creo que soy la oportunidad de la sabiduría.

Creo en la ignorancia como un mecanismo de protección para los débiles.

Creo en todos los caminos porque todos ellos nos conducen a alguna parte.

Creo en la causa del sufrimiento y en la cesación de este.

Creo en pagar por adelantado todos los efectos de las causas.

Creo en la naturaleza de las formas y en la fuerza contenida en ellas.

Creo que nada es bueno ni malo: el grado de la cualidad se lo damos nosotros a las acciones.

Creo que hay que experimentarlo todo, tanto lo negativo como lo positivo, ya que la suma de los dos nos da equilibrio, amor y compasión por los demás.

Creo en el Amor universal que nada pide y todo lo da.

Creo en la Luz porque ella absorbe a las tinieblas.

Creo en las tinieblas porque permiten la penumbra.

Creo en la verdad porque nos vuelve libres.

Creo en la belleza aunque no sea visible.

Creo que no hay nada de más en el Universo y que toda su grandeza está en mi universo interior.

Creo en el cambio porque es la manifestación de la vida.

Creo en la libertad y en la liberación.

Creo en el silencio.

Creo en la muerte porque es el camino que nos conduce a la Luz

Qué le decimos al otro después de decirle: Hola!?

Si vamos por la calle y nos fijamos en los demás, podemos afirmar, sin lugar a dudas, que todos se comunican unos con otros. Ya sea en forma física, porque está uno al lado del otro, o en un grupo, o bien, en forma virtual. Entonces, podemos pensar que el fenómeno de la comunicación sigue, aunque estemos solos. Qué bien!, podríamos decir...

...pero, qué se dicen unos a otros? Qué le digo yo al otro después de que le digo: Hola!?

Cuáles son nuestros temas preferidos? Veamos!

  1. La salud
  2. Criticar a los demás
  3. Entretenimiento superficial

Por qué nadie habla de otra cosa?

La salud

Pero no es toda la salud. Es únicamente la salud física. Da la impresión de que sentimos un gran orgullo cuando alguien nos pregunta: cómo estás? y les respondemos: ay, mal, mi médico me dijo que tengo hipertensión, diabetes, triglicéridos, etc, etc..., y el otro le contesta: ay, no, cuidate. Pero yo también estoy fatal. Me hice unos exámenes y el doctor me dijo que......

Porque nadie va a decir: tengo una neurosis, tengo un trastorno de personalidad, estoy con esquizofrenia...

Refiriéndonos a nuestra mente, lo más que podemos decir, sin que nos encasillen como locos perdidos, es que tenemos depresión, o que tenemos ansiedad. Pero, cuidado!, porque si decís que tenés angustia, te van a recetar sus creencias. "Lo que necesitas es a Dios en tu vida", te dirán. Y te dejan solo y tal vez dijiste lo que te pasaba porque necesitabas hablar un poco de tus temores, de tus penas... pero no, tienes que buscar a Dios, en dónde sea que esté. Y tal vez no está.

No está y está. Pero ese es tema de otro artículo.

Hablamos solo de salud física porque es lo que está aceptado por los demás. Si hablamos de las cosas de la mente, de las emociones, se van rápido, diciendo: qué raro que es fulano!

Criticar a los demás

Este es nuestro deporte favorito: querer que los demás sean como somos nosotros. Que crean en lo que nosotros creemos, que sientan como nosotros sentimos. Y vamos más lejos: que las creencias, que los sentimientos sean uniformes. Que todos piensen, crean y sientan igual. Ese es el 3 mecanismo de evasión de la libertad, que menciona Fromm, otro tema para otro artículo.

De lo que hablamos acá es que nos fascina hablar del otro, pero hablar mal. Nunca nos parece suficiente lo que hacen o dicen o piensan o sienten. Siempre va a estar mal.

La pregunta es: no sería mejor aceptar al otro como es? Sería más fácil vivir! No nos sentiríamos solos. Tendríamos al otro cerca. Nadie se defendería y se comunicaría más. Qué creen?

Entretenimiento superficial

Juegos de video, películas de acción, violentas, de sexo explícito...

Cada vez la gente esta más absorta, metida en esos vericuetos de sangre, de lujuria, de acción fría. Por qué?

Qué nos pasa?

Yo creo que tenemos miedo. Miedo de estar solos. Miedo de estar con los otros. Miedo a nuestros sentimientos, de nuestros deseos, de nuestras emociones. Tenemos miedo de vernos a nosotros mismos sin la protección que da lo que es superficial, tonto, porque estar frente a frente con nosotros mismos, o con los demás, pondría de manifiesto nuestra verdad y nuestra verdad es que por mucho tiempo nos han alejado de nosotros mismos.

Quiénes somos?

Primero que nada, no somos nuestro cuerpo físico. Nuestro cuerpo físico es solamente el vehículo que nosotros utilizamos para movernos en esta densidad material. Alguien dijo: somos seres espirituales viviendo una experiencia material.

No pertenecemos acá. Solo estamos de paso. Venimos de una unidad, pero acá, estamos viviendo como pequeñas unidades independientes. Nuestros cuerpos. Pero todos somos uno.  Somos una chispa de luz que está temporalmente metida dentro de este cuerpo físico. Cuando morimos, esa chispa de luz puede volver a la luz original.

Entonces, por qué hablamos de tantas cosas tontas cuando estamos con el otro? Podríamos estar uno junto al otro, y solo decirnos: Hola!

Podemos estar juntos. Podemos hablarnos. Podemos sentirnos. Sin tanta cosa tonta que más bien pone un muro entre uno y otro.

Nuestro origen: información y energía

Todo lo que existe en el universo no es ni bueno ni malo. Simplemente es. La intención en el uso que le damos a las cosas es lo que las convierte en buenas o en malas.

Siempre ha existido una lucha entre el bien y el mal, la luz y la oscuridad. El arriba y el abajo. La condición para que haya vida es ese roce entre los opuestos. Cuando Dios venza al Diablo, Osiris a Set, Mazda a Oriman, la vida se acaba.

Entonces tenemos que la dualidad es lo que produce la vida.

Al principio cuando no había vida, ni universo, ni dimensiones, existía el Todo, la fuente primordial en donde estaba todo contenido en potencia.  Información. De la información procede todo. La información es el ser y la energía que mueve a la información es eso: energía.

Cuando la información se manifestó, utilizando a la energía, ocurrió el Big Bang, el despliegue de los universos y las dimensiones. Sofía es una parte de la infinidad que, usando la línea recta en forma de espiral, impulsó la energía para que se volviera co creadora de universos y siguiendo el libre albedrío.

La unidad que contenía a los opuestos que no eran opuestos se llama Abraxas y es la energía de la vida simbolizada por el fuego. Es el campo cuántico que envuelve a la Fuente primordial. La fuente primordial es información y el campo cuántico es energía.

Me gustaría hacer un resumen de mí misma

Mirándome al espejo

(Estas palabras se las regalo a John de Abate, quien fue un maestro que pasó por mi vida)

Me gustaría hacer un resumen de mí misma. Hablar de las conclusiones a las que llegué tras estas últimas sesiones de terapia.

Es cierto. Yo tengo un trastorno de personalidad. Eso lo único que significa es que mi personalidad no se estructuró como debía, sino que lo hizo en forma diferente. El cómo lo hizo, el por qué y el para qué, es algo que entiendo perfectamente ahora. Sin embargo, el trastorno límite no es lo que me define. Hoy estoy dejando atrás esa etiqueta, sin olvidar quién soy.

Lo más urgente es lo que quiero rescatar hoy, viéndome reflejada en las palabras de la psicóloga y que me lleva a recordar una frase que leí una vez: “lo importante no es lo que hicieron de nosotros en un pasado. Lo importante es lo que nosotros hacemos con eso que hicieron de nosotros”.

He ido a muchas sesiones con muchos psicólogos. Con todos he aprendido algo siempre. Pero hoy, sintiendo el reflejo de mi misma en otras palabras, palabras que son de otra, esa otra que me ayuda a conocerme a mí misma, siento que no importa ser diferente, que lo que importa es lo que yo he tratado de hacer conmigo misma siempre.

Por qué llego a esta conclusión? Porque la psicóloga, cuando me habla, no se dirige a mí como a una etiqueta imposible. Se refiere a mí como un ser humano que ha hecho cosas buenas y otras que francamente han sido malas. Ella insiste en verme como un ser humano completo, ignora la palabra límite. Le pasa por encima. Y es que yo, después de haber vivido una pesadilla que duró casi 3 años, ahora comprendo que soy una persona, no un diagnóstico al que mucha gente tuvo acceso. Un diagnóstico que los hizo sentirse superiores a mí, que según ellos les daba derecho de discriminarme.

El trastorno límite no es sinónimo de locura, a pesar de que las crisis lo llevan a uno a hacer cosas locas. Y recuerdo la definición que hace Lacan de la locura y la definición de Erasmo de Rotterdam. Todos tenemos algo de locos. Una locura que nos hace humanos. Una locura que nos hace creativos, que nos lleva a tomar riesgos, que nos motiva a buscar cambios.

Ya estoy llegando a ese declive que todos tememos, la edad madura que cada vez nos hace más y más viejos. Y puedo verme a mí misma, por fin, como alguien completo.

Siempre tuve problemas para verme a mí misma. Necesitaba tomarme fotos para saberlo. Soñaba con mis temores de ser diferente a como me sentía.

Pero como he aprendido y que me ha costado mucho aprender, soy también hija de la dualidad, pero una dualidad que es como un continum. Nada es blanco o negro, sino que es una línea de grises que nos lleva al blanco o nos lleva al negro.

Me he perdido mucho en mí misma, he cometido errores tremendos debido a ese pensamiento de todo o nada. Lastimé muchas veces sin querer a mis hijos. No supe manejar mis relaciones interpersonales. Pero paralelo a eso, he tenido una cualidad enorme de mirar para dentro de mí misma, de querer ser mejor persona.

Tuve un maestro que me enseñó que lo más importante es conocerse a uno mismo, vencerse, y caminando junto a él emprendí ese largo viaje hasta el centro de mí misma.

Me he detenido muchas veces. He retrocedido muchas otras. Pero he perseverado otras tantas. Y si miro para atrás, me doy cuenta que logré muchas cosas.

No he tenido éxito económico. Debido a mis emociones tan cambiantes que llegaban a cambiar continuamente el rumbo de mi vida y de mis metas, no logré muchas cosas. Todo el tiempo buscando el amor, todo el tiempo luchando en entornos que me volvieron invisible, hicieron prácticamente imposible que yo me mantuviera firme en algunas cosas que eran vitales para vivir.

Y  en las que me mantuve firme, necesité apoyos que no tuve, necesité personas que no encontré. Entonces, pienso: “Sí, estuve totalmente sola, perseverando por la vida… ¡qué valioso que es eso!”

Pero, he tenido éxito en conquistarme a mí misma. Aprendí a regular mis emociones. Aprendí a ver la vida, a las personas, a mí misma, como una eterna sucesión de grises. Aprendí que es mejor estar en el centro que en el blanco total o en el total negro. Pero eso me ha costado mucho.

He logrado cosas que solo yo noto porque son cosas que los demás hacen en forma automática y yo tuve que aprenderlas sola.

Ahora puedo decir con certeza que me conozco a mí misma, que me interpreto, que me comprendo. Puedo decir quién soy. Puedo decir que soy. Soy. Yo soy mi esencia.

Y dejo para el final lo que quiero rescatar: que no importa tener un trastorno de personalidad. Que tengo resiliencia, que tengo la capacidad de levantarme tantas veces como me he caído. Que soy capaz de rehacer mi vida las veces que haga falta. No sé si sea cierto lo que pensaban los griegos de la esperanza, que por eso quedó atrapada en la caja de Pandora. No sé si es una bendición o una maldición, pero la esperanza siempre ha estado ahí, animándome a que siga. Y yo sigo.

Un ciclo cerrado

Fin

Hoy, julio de 2016, tuve una cirugía ambulatoria. Me removieron un lunar que era más bien un tumor llamado: basocelular o carcinoma de piel.

Lo bueno de esto es que casi no hace metástasis, solamente se “riega” por la piel, y a pesar de que fue hace 5 años que me apareció, no se había hecho muy grande, porque leyendo el manual Merck, crece un milímetro por año.

Tengo que esperar el resultado de la biopsia, pero estoy positiva.

Lo tomé como el final de una serie de cosas que hubo en mi vida y que empezaron precisamente cuando apareció el lunar en mi cuello. Producto del estrés que estaba viviendo.

Hoy cuando lo sacaron de mi cuerpo, eso simbolizó que “sacaron” también todos esos dolores y errores de un tiempo que también se fue. Y yo, simplemente dejé que todo se fuera.

Estoy en paz

Sigo siendo el mismo a pesar de saber que he cambiado

A veces vivir te demanda un esfuerzo enorme. No le ves la utilidad. Solo sentís el absurdo de un latido y el asombro de darte cuenta que la vida se va y que hiciste todo al revés de cómo tenías que hacerlo.

Vivir duele. Así de simple.

Sin embargo, para las personas que solo buscan sentir sin mirar para adentro, sin profundizar, para esas personas la vida es una fiesta. O por lo menos es una tarde tranquila tomando una taza de café.

No recuerdo de quién es esta frase: “la vida es una comedia para los que sienten y una tragedia para los que piensan”

Pensar. Reflexionar. Tratar de resolver con un cómo o un por qué el misterio de los seres humanos. El deseo de los seres humanos. La necesidad de los seres humanos. La vulnerabilidad de los seres humanos.

Sentir. Vivir en tu propia piel el comprobar que sos el resultado de la interacción con el medio teniendo como base primitivas figuras de amor y odio, de amor y odio hacia una misma figura, hasta que comprendés que esa figura tan importante es solo un ser humano más que atesora sus propias primitivas figuras de aquellos que a su vez atesoran sus figuras.

Después de que nacés, te empiezan a poblar tu mente de tradiciones que pasan de boca a oído, de mitos que le ganan la batalla al olvido y se fijan en las mentes, de estereotipos y roles que te van dejando sin libertad de ser.

Para algunas personas amar es asunto de renovar el amor en caras nuevas. Para otras personas amar es asunto de revivir el amor una y otra vez en  la misma persona. Sin cansancio. Sin tedio. Cuál de las dos tiene razón? La que ama el amor que se renueva en una persona nueva o la que renueva el amor cada día para una misma persona? Las dos tienen la razón y no la tienen porque todo pasa, todo cambia constantemente y ayer en donde hubo amor, hoy solo encontrarás apatía o resentimiento o cansancio o solo vas a encontrar olvido.

Todo cambia. Las personas, las cosas, las situaciones, las emociones, los pensamientos. Uno mismo cambia sin querer, cambia sin saber… pero como dice Erikson: sigo siendo el mismo, a pesar de saber que he cambiado.

El cambio

Ante una situación dada, tenemos siempre dos opciones: cambiarla o aceptarla.

Vivimos en un mundo que aparentemente es gobernado por unos pocos, para beneficio únicamente de esos pocos. Hemos visto que la estructura del sistema está dada en forma de pirámide, y el lugar que ocupan esos pocos que se benefician, está en las partes altas de la pirámide.

Qué pasa entonces con la base de esa pirámide, que está compuesta por la mayoría, el 99% de las personas que vivimos en el mundo? Pasa que tenemos dos opciones: cambiar la situación o aceptarla y seguir así.

Carl G. Jung decía que el cambio debe empezar siempre en alguna parte y que es en el individuo donde debe darse primero. Si una persona busca un cambio y luego otra y otra, todo va a cambiar. Como fichas de dominó que se afectan una a la otra, las partes altas  de esa pirámide se van a desplomar.

Qué tengo que hacer yo, como individuo, para buscar e iniciar un cambio?

Son acciones aisladas, pequeñas y grandes. Primero que nada, debemos buscar darnos cuenta de nosotros mismos dentro de un entorno. Darnos cuenta es hacernos conscientes, aquí y ahora, de dónde estamos y quiénes somos.

Y quiénes somos? Somos seres espirituales viviendo una experiencia material y esa experiencia material es solo una parte de muchas otras.  No es la única opción.

Somos seres espirituales que deben buscar siempre información veraz, para que por medio del discernimiento, podamos elegir cuál de todas es nuestra verdad.

La información está en todas partes. Algunas cosas son verdad, otras son falsas. Algunas verdades están ocultas, otras, disfrazadas. Algunas verdades son terribles, y están puestas ahí, demasiado evidentes, pero no las vemos porque tenemos programado nuestro cerebro para no verlas. Son verdades como arcanos. Están ahí. Y tenemos que aprender a verlas.

Para poder encontrar la información veraz tenemos que mirar y buscar en todas direcciones. En occidente, en los medios tradicionales y alternativos, y en oriente, igual.

Cuando empezamos a mirar en todas direcciones, nos vamos a encontrar conque un tema siempre tendrá dos puntos de vista. Esos dos puntos de vista son los que componen la realidad. Si falta uno, no tendremos la realidad completa. Tendremos una realidad medio falsa.

Nos vamos a encontrar con mucha desinformación y tenemos que aprender a navegar por ella, pararnos por encima de ella, para que no nos domine. Trascender la desinformación. Cómo? Buscando informarnos en el lado opuesto. Opuesto aparente.

La verdad está ahí y podemos verla y es una verdad enorme, que todo lo abarca. Y nosotros podemos elegir cuál será nuestra verdad. Y asumirla. Y a partir de ahí, actuar. Decisión es lo que nos falta.

Decisión para asumir que hemos vivido las verdades impuestas por otros en las religiones inventadas, en las ideologías inventadas, en las instituciones  que las sostienen para que nada cambie.

Trabajamos, consumimos, nos dejamos llevar por la publicidad que nos alienta a desear lo que no necesitamos. Nos dejamos llevar por la materia y nuestro verdadero ser se ahoga, se apaga en medio del barullo.

Necesitamos un poco de silencio, acercarnos a nosotros mismos, escucharnos. Darnos cuenta.

 

Mi maestro

Hace muchos años tomé la decisión de suicidarme. No quería seguir viviendo porque sentía que mi vida no tenía sentido. Yo tenía un maestro con el que aprendía sobre filosofía hermética. Estaba recién iniciada en esa escuela filosófica.

Entré al hermetismo gracias a un compañero de trabajo, quién me contaba que sus padres eran magos. Yo lo quería mucho a Mario, pero no pude evitar bajar la mirada y pensar: “y ahora, qué le pasa a éste”, y le seguí la corriente y fui a la reunión llamada: “Círculo de luz”, que me mencionó.

Ahí escuché hablar de que la vida y el universo se regían por 7 principios universales, siendo el primero de ellos que todo es mente, que el Universo es Mental. Y me gustó. Y me inicié. Y participé por muchos años. Luego, mi maestro murió como él quería morir: se fue a dormir la siesta en el verano eterno de Guanacaste, Costa Rica y no despertó más. Así mueren los maestros. Sin hacer ruido. En paz.

Esa vez que le comuniqué a él que había decidido morir, él me dijo lentamente, mirándome a los ojos: “está bien, respeto tu decisión, pero antes, por qué no te das un tiempo y  practicas otro tipo de muerte? La muerte de la iniciación?” Me dijo que me fuera para mi casa y que meditáramos juntos a las 11 de la noche, él desde su casa y yo desde la mía. Así lo hicimos. Cuando tenía algunos minutos meditando sentí una corriente de energía que entró por mi cabeza y me recorrió y salió de mí.

A ese amigo que me habló de la filosofía hermética, a ese maestro que llevo guardado en mi corazón, siempre les estaré agradecida. Aquí y ahora, me aparté de las filosofías, de las ideologías, de las religiones y camino sola, comprendiendo lo que quiso decir mi maestro con sus palabras “la muerte de la iniciación”, porque cuando él me las dijo, yo no las entendí, y ahora que voy conociendo el mundo y los planes de dominio y destrucción de una élite oscura, a la vez gobernada por otros, comprendo que lo que él me dijo fue que buscara la luz en mi corazón, pero que primero debía derribar los obstáculos puestos por esos falsos yoes que creemos que son nuestro verdadero yo y entonces, se empieza a sentir esa chispa, pequeño punto de luz que debemos ayudar a que crezca, cultivando los valores del amor, de la empatía, de la solidaridad, de la paz.

No sé si han oído hablar de los manuscritos de Nag Hamadi, imagino que sí. Uno de esos manuscritos fue el evangelio de Tomás, lo conocen?: “El que tenga oídos para oir que escuche: Hay luz dentro de una persona de luz y él ilumina el mundo entero, y si no da brillo, de hecho hay oscuridad. Ama a tu hermano como a tu alma, cuídalo como la pupila de tu ojo”.

Ciegos que guían a otros ciegos

Según los escritos esenios, Jesús dijo:

“La ley está escrita en toda cosa viviente. Vosotros la encontrareis en las hierbas, en los árboles, en el río, en las montañas. En las aves del cielo, en los peces del mar; mas buscadla principalmente en vosotros mismos. Dios no escribió su palabra en las páginas de un libro, sino en vuestro corazón y en vuestro espíritu.

Está también en vuestro aliento, en vuestra sangre, en vuestros huesos […] y en cada partícula de vuestro cuerpo.

Está escrita en el aire, en el agua, en la tierra, en las plantas, en los rayos del sol, en las profundidades y en las alturas…

Por qué estudiáis las escrituras muertas que son la obra de los hombres? Si queréis que la palabra del Dios Viviente penetre en vosotros, no manchéis ni vuestro cuerpo ni vuestro espíritu, porque el templo que es el cuerpo, es el templo del espíritu, y el espíritu es el templo de Dios.

Hijos de los hombres: honrad a vuestra Madre Tierra y seguid sus leyes para que vuestros días se alarguen sobre la tierra. Y honrad a vuestro Padre Celestial para que sea vuestra Vida Eterna en los cielos. El Espíritu del Hijo del Hombre fue creado del Espíritu del Padre Celestial, y su cuerpo del Cuerpo de la Madre Tierra.

El que os explica las escrituras os habla en lengua muerta de hombres muertos, por medio de su cuerpo enfermo y mortal. A él, por lo tanto, le pueden entender todos los hombres, porque todos los hombres están enfermos y están en la muerte. Ciegos que guían a otros ciegos por la senda del pecado, de enfermedad y sufrimientos.”

El hombre que iba a robar…

...pero se quedó dormido!!

Hace unos meses en un canal de tv de Costa Rica hicieron un reporte de una mujer que se levantó como de costumbre por la mañana para hacer el desayuno y luego ir a su trabajo, que se encontró en un sillón de su sala a un hombre dormido.

Este hombre forzó una de las ventanas de la casa y entró con la intención de robar, pero se quedó dormido en apariencia. Cuando lo encontraron, tenía a su lado una computadora portátil del marido de la mujer.

Llamaron a la policía y la policía llamó una ambulancia porque el hombre en cuestión estaba inconsciente.

La periodista presentó la noticia un poco divertida y perpleja ante ese hecho de una persona que iba a robar pero se quedó a dormir.

Cuando la ambulancia llegó a la casa, intentaron despertarlo pero seguía inconsciente, por lo que lo llevaron al hospital. La policía entonces preguntó si iban a levantar cargos y todos en la casa dijeron que no…

Por qué habrá sucedido esto tan extraño?

Si me pongo a analizar la escuálida figura del individuo podría deducir que esa persona tenía hambre.  Acaso entró a robar precisamente por eso, porque tenía hambre, porque buscó trabajo que no encontró, porque nadie se solidarizó con él.

Desmayarse fue lo mejor que le sucedió porque caso contrario, hubiera ido a parar a la cárcel. Y me pongo a pensar. Siempre me pongo a pensar cuando suceden cosas así, en todos los ladrones de verdad que andan por la vida, toda esa manada de criminales y ladrones que andan impunes porque les sobra el dinero, porque se amparan en apellidos y porque tienen  todo a su favor.

Frente a un ladrón como nuestro protagonista frustrado, que si hubiera ido a la cárcel por el robo de la computadora, le habrían dado un buen tiempo en una celda, frente a este hombre y otros como él, hay verdaderos criminales vestidos con ropa de marca, que andan en carros lujosos, que precisamente son los que mueven el dinero, fabrican el dinero, hacen con el dinero lo que les da la gana. Son los banqueros internacionales. Los que hacen bailar al mundo a su compás. Todos sabemos quiénes son, sus apellidos: Rockefeller, Rothschild, Morgan, Warburg, los han ligado a ritos satánicos, a orgías, a robo de niños…

Ellos están en la sombra, moviendo los hilos del mundo. Orquestando guerras cuando tienen necesidades económicas, poniendo a las naciones una contra otra, creando división, y todo bajo la consigna del mundo globalizado.

Ellos son los que financian por debajo las grandes migraciones con el propósito siniestro de dividir y mezclar, para que se pierda la fuerza, para que se diluya la opinión.

Volviendo a nuestro hombre y su robo frustrado, habrá pensado alguien más en él? Habrá alguien pensado en buscarlo en el hospital a donde lo llevaron para darle algo? Un apoyo. Una mano. Un poco de compañía?

Qué hacer con todas esas personas que, como él, tienen que robar para comer, duermen en las calles, viven en las calles, porque son el residuo creado por la sociedad?

 

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